FABRICANTE DE PARENTESIS
FABRICO PARÉNTESIS PARA NO MORIR SIN LA COMPAÑÍA DE TU LUZ. Eloisa Echeverria © Todos los derechos reservados.
martes, 20 de marzo de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
Para que puedas venir...Te regalo el tiempo que camina perezoso por las estaciones de esos andenes sin pasajeros para que lo tomes, lo domes y vengas a compartirlo conmigo a este desierto que se transforma en fértil vergel cada vez que tu sonrisa se detiene a darle cuerda a mis relojes inconclusos, relojes imperfectos que alcanzan su grandeza cuando tu tibieza reposa en mi almohada...
sábado, 28 de enero de 2012
La joya.
La joya.
La invitó a seguirlo. Ella aceptó porque sintió que tener familia era un paso que era tiempo de dar. No fuera a ser cosa que se le pasara el instante vagabundeando sin echar raíces. Él le regaló una joya para que usara en su muñeca. Ella la recibió con alegría. Eran perlas extraordinariamente blancas. Le hizo ilusión tener algo tan bello y de tanto valor en sus manos.
Con el paso de los años las perlas dejaron de ser tan inmaculadas y pedieron el color. Se volvieron de un color miel que a ella le decepcionaba ver. La guardó en algún cajón. Cierto día se encontró con ella y decidió botarla. Las miró con ternura por lo que significaban. Por la alegría con la que un día las recibió, y vio con sorpresa que, en el contorno de la unión de cada una con la otra tenían diamantes que brillaban de forma portentosa. Ella nunca los había visto. También reparó en que, el color de las perlas, era del tono de los ojos del hombre que se las había regalado. Del matiz de los ojos del hombre que la había invitado a caminar a su lado. Ella quiso ponerlas de nuevo en su muñeca pero con tristeza vio que la hermosa joya ya no le quedaba.
Con el paso de los años las perlas dejaron de ser tan inmaculadas y pedieron el color. Se volvieron de un color miel que a ella le decepcionaba ver. La guardó en algún cajón. Cierto día se encontró con ella y decidió botarla. Las miró con ternura por lo que significaban. Por la alegría con la que un día las recibió, y vio con sorpresa que, en el contorno de la unión de cada una con la otra tenían diamantes que brillaban de forma portentosa. Ella nunca los había visto. También reparó en que, el color de las perlas, era del tono de los ojos del hombre que se las había regalado. Del matiz de los ojos del hombre que la había invitado a caminar a su lado. Ella quiso ponerlas de nuevo en su muñeca pero con tristeza vio que la hermosa joya ya no le quedaba.
viernes, 25 de noviembre de 2011
El tiempo y la esperanza.
El tiempo indomable les manejó la vida con maestría. Impidió que se vieran. Que se olieran siquiera. Sólo la esperanza de vez en cuando les dejaba entrever que en alguna parte estaba esa persona que los haría sonreír desde el alma. Le permitía que se sintieran aun en la distancia. Pero el tiempo convirtió todo en espacios infinitos. En relojes derretidos entre los dedos. Se escapaba. Se escurría. Tiempo cruel que corres sin piedad le recriminaba la esperanza. El amor de ellos tiene que vivirse en esta realidad. Pero el tiempo, sordo en su estela de horas intransigentes, sólo caminaba sin prestar atención más que a su transitar.
Un día, cuando el tiempo estaba sentado, confiado en el trabajo realizado, vino la esperanza con su corazón tan puro y los hizo verse. Desde lejos. Sin tocarse. Se reconocieron al instante. Se llenaron de la luz del otro. Mágico momento con olores dulces que se quedó a habitar, en piel y alma. Prodigioso instante que los llenó de energías nuevas, desconocidas para ambos. Se sentían brillar. Poderosos. Y comprendieron que estaban allí, en la vida recorriendo caminos sin sentido y que ahora sabían que existían para darse el equilibrio para estar acá. Que no estaban solos como siempre habían pensado.
Desde entonces ambos viven refugiados en la esperanza que les dice que algún día cuando el tiempo se descuide nuevamente podrán alcanzarse para no separarse más. Ella se iba a encargar de hacerlo realidad. Ellos creyeron en la esperanza que les fabricó una playa en donde construyeron un puerto. Un puerto que el tiempo jamás pudo tocar porque lo que sentían era amor del real. Ese que ve que el cuerpo es sólo un envase y lo que importa está dentro.
Un día, cuando el tiempo estaba sentado, confiado en el trabajo realizado, vino la esperanza con su corazón tan puro y los hizo verse. Desde lejos. Sin tocarse. Se reconocieron al instante. Se llenaron de la luz del otro. Mágico momento con olores dulces que se quedó a habitar, en piel y alma. Prodigioso instante que los llenó de energías nuevas, desconocidas para ambos. Se sentían brillar. Poderosos. Y comprendieron que estaban allí, en la vida recorriendo caminos sin sentido y que ahora sabían que existían para darse el equilibrio para estar acá. Que no estaban solos como siempre habían pensado.
Desde entonces ambos viven refugiados en la esperanza que les dice que algún día cuando el tiempo se descuide nuevamente podrán alcanzarse para no separarse más. Ella se iba a encargar de hacerlo realidad. Ellos creyeron en la esperanza que les fabricó una playa en donde construyeron un puerto. Un puerto que el tiempo jamás pudo tocar porque lo que sentían era amor del real. Ese que ve que el cuerpo es sólo un envase y lo que importa está dentro.
martes, 16 de agosto de 2011
Quizás...
Quizás el mundo evolucione y no me lleve en su péndulo de instantes a la esfera de tu espacio en el que quiero navegar, sin embargo, sé que guardaré en mi alma este sentimiento profundo que nació por ti una noche con la luna de Mayo muchas eternidades porque la luz de lo que siento es tan fecunda que no podrá apagarse…es inconmensurable en su profesar, es impagable en su entrega, no tiene fronteras ni en tiempos ni espacios. Existe porque existes…Si tú no estuvieras, si tú no te hallaras aquí el sentir no sería lo sublime que es…Quizás el mundo evolucione en especies y tiempos, quizás nunca me pierda en el torbellino de tu risa, o jamás pruebe el sabor de tu piel o la tibieza de tus labios, sólo sé que llevaré conmigo el aroma que emana de tu nombre inmortal en eternidades bordado en el borde interno de mi alma…No hay sitio que no habites en mis valles y eso me hace brillar.
miércoles, 27 de julio de 2011
Yo decidí, en mi libre albedrío, respirarte.
Te respiro en la vibración de tu voz, en tu cintura de vuelo intenso y distinto, respiro vida en el laberinto emprendedor de tu boca colibrí laborioso en el universo de mi piel.
Te respiro perdida en la elocuencia de tu pecho que me llama hechizante para realizar mis sueños, sueños que tienen la magnitud que le da tu respiración
Tu eres el dueño; quiero secuestrar de tu alma un poco de la miel de la que está repleta para beberla mientras respiro…
martes, 28 de junio de 2011
Envuelta en la piel de tu sonrisa planeo en el aire enigmático que me das.
No veo fronteras sintiendo lo dulce, no veo barreras que me puedan impedir disfrutar de los instantes en que te puedo sentir.
Presa en ti, en tu algarabía de primavera florida, torbellino de cascadas maduras que me entregan cañaverales dulces.
En ti perdida, en la curvatura de tus ojos, ojos bulliciosos de costillas invariables para afirmar mis sueños de los que eres el dueño y el inspirador
¿Cómo dejo de sentir en el espacio de tu voz el verso meloso, el vértigo dulce de suave cadencia al despertar. El corazón se encarama para cantarte coplas que las tejo en la cabellera esponjosa del viento y te las hago llegar.
Envuelta en tu dulzor de verano cálido de promesas prisioneras del tiempo y soles encandilantes. Notas fragantes, florales en mi vestido, en mi camino, en mis espacios, en mis tiempos que los comparto sentada a tu vera.
En violeta y blanco mis sueños viajan, acompañados, rodeados, desparramados, en la huella de tu luz presos, en tu ventolera de pigmentación sublime y eterna.
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